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09/03/2017

El Herror - ¿por qué nos equivocamos?
8vo Articulo

Queridos amigos, ¿Cómo andan Uds.? ¿Preparándose para el próximo verano, con calor y lluvias? Bueno para pasar mejor el calor nos distraeremos con el análisis de temas relacionados con la génesis del error, en esta oportunidad: la racionalidad.

Una de las creencias subyacentes mas arraigadas en el común de la gente es pensar que la mayoría o todas las decisiones que toman los seres humanos son racionales, es decir conducidas por la razón, sea este razonamiento acertado o errado. En esta razón normalmente aparecen intereses, en una gran mayoría intereses personales, económicos, u de otra especie, pero ¿es esto realmente así? ¿Siempre es así?
Veamos un caso investigado por la psicología denominado juego del “Ultimátum”


El juego consiste en dos participantes, llamémoslos “A” y “B”, se tiene una cantidad de dinero a repartir, supongamos $100, y esta cantidad se la da a “A”, y se le dice: - Ud. debe repartir este dinero con “B”, decidiendo que cantidad le da, por ejemplo le da a “B” $40, y Ud. Se queda con $ 60, etc. -Si “B” acepta el reparto entonces ambos se quedan con esas cantidades, pero cuidado que si “B” no acepta ninguno de los dos cobrará nada.-
Desde el punto de vista meramente racional o económico, a “B” le convendría aceptar hasta un reparto completamente “injusto” de $1 para “B”, y $99 para “A”, desde que esta ganancia es gratis y no hay que realizar ninguna contraprestación para ganarla, pero de numerosas experiencias llevadas a cabo se observa que cuando el reparto es muy desigual, digamos menos de $20/ 30 para “B” y mas de $80/ 70 para “A”, “B” se niega sistemáticamente en aceptar la oferta porque empieza a primar un concepto de justicia, o emocional en no dejar beneficiar al otro injustamente, etc. Es decir a pesar que racional o económicamente podría ganar algo, “B” prefiere perder (o no ganar) pero no dejar que se cometa una “injusticia”.
Lo increíble también puede resultar que cuando el jugador “A” es reemplazado por una máquina o computadora, vuelve a cambiar la decisión de “B” y en este caso esta mucho mas cerca de aceptar
un reparto desigual, ya que la maquina se la considera sin “sentimientos” y al no ser un “humano” las nociones de venganza, justicia, etc. empiezan a desdibujarse. En este caso “B” si se fija en la ganancia pura.
Bueno vemos de esta experiencia como algunas decisiones pueden estar teñidas de aspectos emocionales, o de otra índole que poco tienen que ver con la racionalidad. Esto es bueno recordarlo cuando uno negocia tratos, Contratos, etc. Cuando las condiciones son muy leoninas, o claramente se perjudica alguna parte, es probable que salvo que haya otros factores imperativos, el trato no se lleve a cabo, o peor aún que si se da, la parte perjudicada espere la primera ocasión adecuada para tomar “venganza”.

 


Para ir concluyendo viendo la imagen de arriba, les pregunto: “Para que sirven las puertas con cerraduras”, la gran mayoría dirá (racionalmente) que son para evitar que entren los ladrones a una casa, pero la realidad puede ser distinta.
Asumamos que hay un porcentaje de gente digamos un 5% que por mas que este la puerta abierta nunca entraría en una casa ( honestos), por otro lado hay otro 5% de “gente” ( ladrones profesionales ) que por mas que la puerta sea muy segura, la van a violar y entrarán a robar, y queda una mayoría del 90% que si ve que la puerta esta cerrada no la forzaría, pero si ven que alguien la dejo abierta o sin poner la llave……y bueno, aprovechemos…. Por supuesto estos porcentajes son supuestos para dar el ejemplo, pero podrían acercarse a la realidad.
O sea vemos que puede no haber absolutos en las cosas que pensamos, o racionalidad absoluta.
Tengamos cuidado en pensar que la “racionalidad” gobierna el mundo, podremos cometer muchos errores.
Bueno amigos, nos volveremos a encontrar Dios mediante más adelante.


Si te perdiste los artículos anteriores los podes leer en los siguientes link:

El Herror - ¿por qué nos equivocamos? - 1er articulo
El Herror - ¿por qué nos equivocamos? - 2do articulo
El Herror - ¿por qué nos equivocamos? - 3er articulo
El Herror - ¿por qué nos equivocamos? - 4to articulo
El Herror - ¿por qué nos equivocamos? - 5to articulo
El Herror - ¿por qué nos equivocamos? - 6to articulo
El Herror - ¿por qué nos equivocamos? - 7mo articulo

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